Cuando el reconocimiento llega: lo que significa para mí ser Mejor Docente de España en Educación No Formal

Recibir un reconocimiento como Mejor Docente de España en Educación No Formal no me ha generado una sensación de llegada. Me ha generado, sobre todo, una sensación de revisión. De pararme y preguntarme si el lugar desde el que estoy educando sigue siendo el que quiero habitar. Y la respuesta es sí.

Para mí, este reconocimiento no valida quién soy, pero sí confirma algo importante: que educar desde la coherencia, el trabajo constante y el sentido tiene recorrido, aunque no siempre sea visible, rápido o cómodo.

No me identifica el premio. Me identifica el camino.

La educación no formal ha sido, para mí, un espacio donde poder educar sin corsés innecesarios, pero no sin exigencia. Donde he podido unir aula, formación, tecnología, gamificación, cuerpo, pensamiento y emoción sin separar lo que en la realidad va junto. Donde he podido acompañar a otros docentes desde la práctica real, no desde el discurso ideal.

Este reconocimiento no me empuja a hacer más, ni a ir más rápido, ni a demostrar nada. Al contrario. Me invita a seguir igual: con criterio, con calma y con honestidad profesional.

Me reafirma en la idea de que no necesito convertirme en personaje, ni en referente inalcanzable, ni en voz que opina de todo. Necesito seguir siendo docente. Pensando, dudando, revisando lo que hago y tomando decisiones educativas con responsabilidad.

También me recuerda algo importante: que el impacto educativo no siempre se mide en resultados inmediatos, sino en procesos largos. En docentes que se atreven a cambiar algo. En alumnados que encuentran sentido. En comunidades que confían. En prácticas que se sostienen en el tiempo.

No siento este reconocimiento como un premio individual. Lo siento como una consecuencia natural de trabajar con coherencia durante años, incluso cuando no era lo más cómodo, lo más visible o lo más reconocido.

Y, sobre todo, lo vivo como un compromiso silencioso: seguir cuidando la educación que defiendo. No desde la perfección, sino desde la responsabilidad. No desde la moda, sino desde el criterio. No desde el ruido, sino desde el sentido.

Este reconocimiento no cambia mi lugar.
Solo me confirma que quiero seguir exactamente ahí.

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Mireia Portero | Ganadora de los Premios Educa Abanca a Mejor Docente de España en Educación No Formal

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