Comunicación escolar: o la lideras… o la sufres

En un centro educativo, todo comunica. Lo que se dice y lo que no, cómo se dice, cuándo se dice y quién lo dice. Aun así, la comunicación sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de muchas escuelas. Porque la realidad es clara: la comunicación escolar o se lidera, o se acaba sufriendo.

Cuando no se lidera, aparecen los problemas

Cuando la comunicación no está pensada ni coordinada, surgen los malentendidos, los rumores y la sensación de desorden. Las familias se informan por terceros, el claustro recibe mensajes contradictorios y el centro pierde coherencia.

No es falta de trabajo, es falta de estrategia.
Se comunican muchas cosas, pero sin intención, sin relato y sin una voz clara. Y eso genera desgaste, tensiones innecesarias y desconfianza.

Comunicar no es solo informar

Uno de los errores más comunes es pensar que comunicar es enviar circulares o publicar avisos. Pero la comunicación escolar va mucho más allá: es construir relato, generar confianza y crear vínculo.

Cada correo, cada reunión, cada publicación en redes sociales está diciendo algo del centro. Comunicar bien no es maquillar la realidad, es explicar con claridad lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos.

Liderar la comunicación es liderar el proyecto educativo

Cuando la comunicación se lidera, el centro gana identidad.
El claustro sabe hacia dónde va, las familias entienden el proyecto y el alumnado se siente parte de algo con sentido.

Liderar la comunicación implica:

  • tener un mensaje claro y coherente
  • cuidar el tono y los tiempos
  • decidir qué se comunica y qué no
  • alinear la comunicación con los valores del centro
  • escuchar tanto como se habla

No es una tarea secundaria. Es una función estratégica.

Redes sociales, sí… pero con criterio

Las redes no son el problema. El problema es usarlas sin sentido.
Publicar por publicar genera ruido. Comunicar con intención genera comunidad.

Mostrar el día a día del aula, explicar proyectos, dar voz al alumnado y al profesorado, compartir procesos (no solo resultados) fortalece la imagen del centro y humaniza la escuela.

Comunicar también es educar

La comunicación escolar no es un añadido, es parte del liderazgo educativo.
Cuando se lidera, ordena, cohesiona y genera confianza.
Cuando se descuida, se sufre.

Por eso, cada centro debería preguntarse:
¿Estamos contando nuestra historia… o dejamos que otros la cuenten por nosotros?

Porque en educación, como en la vida, quien no lidera su comunicación acaba viviendo la de los demás.

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